Espadas.

Espadas.

Bajo del cielo una esfera
que contenía un par de espadas,
las tome con mis manos
que sangraban,
y grite al horizonte mi dolor. 
¿Sabes niña,
que en mis versos
van implícitos un par de deseos?

Tome las espadas,
y corrí agitándolas,
mientras a lo lejos
miraba un fantasma que conducía
su mirada al alba, me pedía
que me tranquilizara.
¿Sabes niña que de tus amarguras,
he conseguido las mejores sonrisas?

Había un caballero impostor,
que cabalgaba un caballo de trolla,
y mientras ardía mi corazón;
las espadas clamaban gloria.
¿Sabes niña que tu gesto me provoco muchas dudas?

Y un fajo de laureles verdes
que no hacían mas que conseguir dolores,
me hizo sucumbir ante las provocaciones,
de un duende azulgrana,
que decidí batir con mis espadas merengues.
¿Sabes niña que no hay fiesta sin perdón?

Cuando se le acabe el filo a mis espadas,
cuando haya acabado con cada monstruo,
cuando del cielo caiga la esperanza,
y del subsuelo salga una mano larga...
¿Sabes niña; me perdonaras?



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una historia de dos quimicas - parte II

Día.

Poema I