La otra mitad
Era una vez un chico que deambulababa por una pequeña calle
El chico que hasta entonces era muy curioso quizo saber que había del otro lado del callejón. Era muy pequeño y asustadizo, aún le temía a la oscuridad, pero la insertidumbre pudo con él y se adentro a aquel callejón
una luz se veía del otro lado, parecía que nunca llegaría al final, el niño empezó a adentrarse cada vez más y más en las entrañas de este curioso lugar.
Llegado al punto medio, comenzo a temer, en eso sintió como una mano le tomaba la suya y le decía que siguiera el camino, que faltaba muy poco para llegar a la meta.
El pequeño no sintió curiosidad al saber quien era la voz que le había inspirado tranquilidad y confianza
Estaba seguro que era de una niña, la luz cada vez era más intensa hasta que por fin pudo llegar.
Al ver con sus propios ojos aquella maravilla quedo impactado y olvido a esa pequeña que lo había ayudado a llegar allí
Fue cuando la volvió a escuchar
Ella pronunciaba su nombre casi como un susurro
Él al voltear la cabeza en dirección a esa voz de ángel
Se maravillo tanto, que en el momento se enamoro.
La chica lo llevo a recorrer ese jardín en el que se situaban, se sentaron bajo la sombra de un gran sauce
al mirar a traves de esos ojos verdes
Había olvidado casi por completo que no había almorzado.
La pequeña se dió cuenta y le ofreció una naranja
Este la devoro casi al momento.
Pasado un tiempo, él le comento que tenía que partir ya que su madre lo esperaba.
Ella asintió y lo llevo al callejón del que había salido
Al mirar su enorne oscuridad el chico se aterro y se hecho hacia atrás.
Ella le dijo que no tuviera temor y puso en sus manos una roca blanca como el cuarzo aunque era porosa y nada tersa.
Le dijo que cuando sintiera temor la sacara y esta lo alumbraría
Y lo encaminó
Este prometió volver al día siguiente
Ya en un tramo avanzado, empezó a temer olvidandose de la roca comenzó a mirar a todas direcciones
Metió las manos a sus bolsillos y encontró la pequeña roca, la sujetó con fuerza y esta al instante alumbró. Llego al final del inmenso callejón y la guardo
Ya en su casa él también queria darle algo a la pequeña para que no temiera
Y fabricó un brazalete con piedras preciosas que hayo en el cuarto de su madre en el estanque y su jardín trasero
Al día siguiente guardo todo y fue camino al callejón
Al cruzar hayo a la niña sentada bajo el mismo sauce y le dió el brazalete prometiendo que nada le pasaría mientras lo trajera consigo
Ella le volvió a dar una naranja
El tiempo pasó y los chicos crecieron, ella en su mundo y él en el suyo.
Un día, él al encontrarse enamorado de ella, le pidió que se casaran
Ella no pensó y acepto
Pero le dijo que no podría cruzar con él hacia el otro lado del callejón, él accedió
Se casaron y él construyo su casa a un lado del que había sido su refugio
Todas las tardes se sentaban bajo el mismo sauce a comerse una naranja Y un día ya en una edad avanzada
Él le dijo, que si había encontrado su media naranja.
Y ella un poco molesta le contestó que se hayaba en una equivocación, que de nada le había servido toda su vida si pensaba en que el hombre debía encontrar su otra mitad
Él no lo comprendió.
Unas semanas después, ella falleció
Y en una hoja al lado del sauce debajo de una naranja escribió. "Ahora si eres una media naranja"
Sentado en su sofa, comiendo su fruta se puso a pensar en aquella palabras
Pero su corazón no daba mucho de si
Un día antes de su muerte, comprendió que el ser humano es un ser completo y, que al amar a otro ser, se vuelven uno mismo. Y se dió cuenta de que había hayado su naranja.
Que él ya era una, que se unió con otra, se convirtieron en una misma, y que al partir ella, se había quedado sin una parte de él, sin su otra mitad…
El chico que hasta entonces era muy curioso quizo saber que había del otro lado del callejón. Era muy pequeño y asustadizo, aún le temía a la oscuridad, pero la insertidumbre pudo con él y se adentro a aquel callejón
una luz se veía del otro lado, parecía que nunca llegaría al final, el niño empezó a adentrarse cada vez más y más en las entrañas de este curioso lugar.
Llegado al punto medio, comenzo a temer, en eso sintió como una mano le tomaba la suya y le decía que siguiera el camino, que faltaba muy poco para llegar a la meta.
El pequeño no sintió curiosidad al saber quien era la voz que le había inspirado tranquilidad y confianza
Estaba seguro que era de una niña, la luz cada vez era más intensa hasta que por fin pudo llegar.
Al ver con sus propios ojos aquella maravilla quedo impactado y olvido a esa pequeña que lo había ayudado a llegar allí
Fue cuando la volvió a escuchar
Ella pronunciaba su nombre casi como un susurro
Él al voltear la cabeza en dirección a esa voz de ángel
Se maravillo tanto, que en el momento se enamoro.
La chica lo llevo a recorrer ese jardín en el que se situaban, se sentaron bajo la sombra de un gran sauce
al mirar a traves de esos ojos verdes
Había olvidado casi por completo que no había almorzado.
La pequeña se dió cuenta y le ofreció una naranja
Este la devoro casi al momento.
Pasado un tiempo, él le comento que tenía que partir ya que su madre lo esperaba.
Ella asintió y lo llevo al callejón del que había salido
Al mirar su enorne oscuridad el chico se aterro y se hecho hacia atrás.
Ella le dijo que no tuviera temor y puso en sus manos una roca blanca como el cuarzo aunque era porosa y nada tersa.
Le dijo que cuando sintiera temor la sacara y esta lo alumbraría
Y lo encaminó
Este prometió volver al día siguiente
Ya en un tramo avanzado, empezó a temer olvidandose de la roca comenzó a mirar a todas direcciones
Metió las manos a sus bolsillos y encontró la pequeña roca, la sujetó con fuerza y esta al instante alumbró. Llego al final del inmenso callejón y la guardo
Ya en su casa él también queria darle algo a la pequeña para que no temiera
Y fabricó un brazalete con piedras preciosas que hayo en el cuarto de su madre en el estanque y su jardín trasero
Al día siguiente guardo todo y fue camino al callejón
Al cruzar hayo a la niña sentada bajo el mismo sauce y le dió el brazalete prometiendo que nada le pasaría mientras lo trajera consigo
Ella le volvió a dar una naranja
El tiempo pasó y los chicos crecieron, ella en su mundo y él en el suyo.
Un día, él al encontrarse enamorado de ella, le pidió que se casaran
Ella no pensó y acepto
Pero le dijo que no podría cruzar con él hacia el otro lado del callejón, él accedió
Se casaron y él construyo su casa a un lado del que había sido su refugio
Todas las tardes se sentaban bajo el mismo sauce a comerse una naranja Y un día ya en una edad avanzada
Él le dijo, que si había encontrado su media naranja.
Y ella un poco molesta le contestó que se hayaba en una equivocación, que de nada le había servido toda su vida si pensaba en que el hombre debía encontrar su otra mitad
Él no lo comprendió.
Unas semanas después, ella falleció
Y en una hoja al lado del sauce debajo de una naranja escribió. "Ahora si eres una media naranja"
Sentado en su sofa, comiendo su fruta se puso a pensar en aquella palabras
Pero su corazón no daba mucho de si
Un día antes de su muerte, comprendió que el ser humano es un ser completo y, que al amar a otro ser, se vuelven uno mismo. Y se dió cuenta de que había hayado su naranja.
Que él ya era una, que se unió con otra, se convirtieron en una misma, y que al partir ella, se había quedado sin una parte de él, sin su otra mitad…
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