Tenía miedo, creemelo.

Tenía miedo a no ser suficiente para ti.
Tenía miedo a que no me quisieras.
Tenía miedo a te fueras.
Tenía miedo a que me olvidaras.
Tenía miedo a perder tus besos.
Tenía miedo a perder tus abrazos, tus miradas, tus palabras, tus sonrisas...
En fin, tenía miedo a perder todo lo que me dabas, todo.

¿Y qué pasó?

No fui suficiente para ti.
Me dejaste de querer.
Te fuiste.
Me olvidaste.
Y con eso, perdí tus besos, tus abrazos, tus miradas, tus palabras, tus sonrisas...
Perdí todo lo que me dabas.

Pero, no morí, no me daño y mírame, aquí estoy, con el corazón sangrando, esperando a que me decida a coserlo y seguir.

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